montenegroadrian@yahoo.es                                                                                                                   (57+2) 7298925

declaración personal

Declaración Personal



   Adrián Montenegro / Mar Mediterráneo, San Paul de Mar - Barcelona , España  < 2013 >  Fotografía inspirada en la pintura romántica de Caspar Friedrich (Pintor Alemán del Siglo XIX)


Yo, de nombre Adrián y de apellido Montenegro, hijo único barón de madre mulata llegando a negra y padre muerto demasiado joven. Me declaro hoy mañana y siempre, parte y fuera del interior... Partícula viva del universo. Conocedor, hacedor, aprendiz e ignorante de muchas cosas. Humano en primera persona. Amante de toda suerte, naturaleza, forma y anomalía. Uno más al borde de lo que venga, sin mentira ni verdad, sin prisa ni culpa, sin vergüenza ni venganza. 

Voy por la vida pendiente de lo que veo, escucho, topo y respiro, y aunque muchas cosas se me pasan por alto, intento que mi labor sea un motivo de reflexión y aprecio por la vida. 

Trato de provocar, alternar y cuestionarme lo que me pasa, me pasó o podría llegar pasarme. Trato de desquitarme de la presión y de manera casi pretensiosa e infantil entender lo que existe, dar mi punto de vista, valorar los errores, aprender a equivocarme, llamar la atención y pasar al instante, como alguien del presente y del montón, del desperdicio y lo ordinario, de la queja y la partida, del amor, el chiste y el defecto. 

Es para mi, motivo de trabajo, enseñanza y aprendizaje todo aquello que tenga que ver con el arte. Me gusta involucrarme ya sea como artista, profesor, estudiante, tallerista, artesano, critico, curador, coleccionista,  asistente, promotor, ayudante, mediador, guía, restaurador, vigilante, etc. No tengo ni siento preferencia u obligación por ninguna causa en particular. Procuro que mi instancia en la tierra sea entendida como una labor diversa en torno a la creatividad, la observación, el pensamiento, y que cada cosa que haga sea vista y apreciada como una manera de aprovechar el tiempo, avivar la vida, intimidar lo bello, su realidad y fantasía.

Por más aburrido y desconsiderado que parezca, encuentro en el arte algo verdadero. Algo inteligente, emocionante, mágico y decisivo, pero a su vez contradictorio, irónico, incorrecto y caprichoso... me resulta tan acertado como ambiguo, tan descomplicado como complejo y tan inmediato como desapercibido. Más que necesario, lo considero reaccionario, placentero y decicivo. 

Trabajo a partir de medios digitales y tradicionales de la expresión artística y el lenguaje como por ejemplo: la fotografía, el dibujo, el collage, la escritura, la pintura, la escultura, el video, la música etc. Sin embargo, no tengo la intención de formalizarme o especializarme en un solo ámbito o técnica en particular, mas bien, me dejo llevar por lo que me despierta cada momento e intento estar atento para rescatar y atender lo que pueda darse. 

Mi manera de trabajar, surge a partir de un constante trama de decisiones, libertades, juegos y obsesiones con los materiales, las ideas, las imágenes, los lugares, las personas, los seres, las situaciones y las historias. Cada vez que emprendo un trabajo, me interesa ver de que manera consigo concretar algún tipo de altercado poético; una especie de problemática cursi, que me planteo a mí mismo, sin saber muy bien de que se trata. De allí, mi insistencia por imaginar, hurgar, curiosear, mirar, registrar, configurar, decorar y desconfigurar ocurrencias personales, situaciones pasajeras, y objetos cotidianos. 

Busco recrear e indagar aspectos relacionados con la precariedad, la torpeza y el engaño. Intento promover un pensamiento critico respecto a las delimitaciones y fortalezas reflexivas, pasionales y espirituales del ser humano. Encuentro un valor importante en el humor, la simpleza y los estados primarios de las cosas como por ejemplo: los colores, las formas, las figuras, las palabras, los materiales, las distancias, el movimiento y sin lugar a dudas: las descomposiciones, las composiciones, los símbolos, las tachaduras, las conexiones y los contratiempos. 

 La mayor parte del tiempo, hago de todo un poco y generalmente, aunque no lo parezca, me esfuerzo demasiado. No me gusta ser metódico ni tomarme mucho tiempo en lo que hago, pero creo que de alguna forma, siempre lo termino haciendo. Intento llevar una forma ágil y espontánea, sin tantos rodeos, crear de manera intuitiva y despejada, simple, ligera y fácil pero me resulta contradictorio, casi siempre termino pactando una especie de equilibrio entre mis anhelos y mis frustraciones.

Me dejo guiar por la inquietud y la sospecha que me despierta cada cosa y cada momento. Pienso que lo que hago, está sujeto y conlleva un sentido inherente al absurdo y asertivo, a lo vivido y lo viviente, lo añorado y lo perdido, de allí mi inclinación e insistencia por los viajes, las visitas, los apuntes, los talleres, las revisiones, las memorias, las conexiones, las recolecciones e interacciones con lo que encuentro, con el entorno y los demás.